or: REDACCIÓN EL TIEMPO 25 de septiembre 2013 , 03:42 p.m.
La cocina de Pasto va más allá de la mezcla de sabores. Ella reúne tradiciones culinarias heredadas de los españoles e indígenas, que se traducen en platos gustosos que muchas veces resultan casi desconocidos para el resto del país. Y es una lástima, porque esta gastronomía ofrece verdaderos manjares.
A los pastusos les gusta comer bien y, más aún, cocinar con aquellos productos que les ofrece la despensa de esa tierra fértil del departamento de Nariño.
Por eso sus preparaciones tienen un color y un sabor propios, que mantienen su autenticidad y sencillez. Carnes, postres, dulces y bebidas componen un menú distinto y lleno de sabores.
El cuy

Muy conocido, pero poco probado, es uno de los platos insignia de Nariño, en el cual el protagonista es un pequeño roedor, al que también se lo conoce como conejillo de indias, que se cría en esta región del sur del país.
Se prepara a la brasa, girándolo sobre el fuego durante unos 45 minutos, hasta que su piel quede dorada. Su carne, suave y sabrosa, es rica en proteínas y baja en grasa, y usualmente se sirve en un plato para compartir, que se puede acompañar con papas, ají y maíz pira.
Si a usted le impresiona su aspecto, puede pedirlo despresado y así disfrutar de este manjar, sobre todo si ha sido invitado por un nariñense, pues para ellos compartir este plato es una señal de genuino aprecio.
Un sitio recomendadísimo para probarlo es Cuyes Pinzón (carrera 40 n.º 19-76).
El hornado

Lo venden en varios lugares de la ciudad, pero seguramente uno de los más reconocidos por su tradición es el centro comercial Bomboná (calle 14 n.º 28-109), en el que desde afuera se percibe el olor de este delicioso plato.
Se trata de un cerdo preparado a fuego lento en un horno de leña durante 12 horas. Su carne es blanda y sin grasa, y la piel es absolutamente crocante. Se acompaña con mote, arepa de maíz y papas. Y para todo el que se precie de ser carnívoro, es un imperdible de la gastronomía local.
Los hervidos

Esta es una bebida para entrar en calor y comenzar a celebrar o para acompañar alguna comida.
Se prepara con chapil (un licor de la región) y se le agrega pulpa de frutas como mora, maracuyá o piña, y se sirve caliente. Su sabor es dulce y se toma de a pocos, mientras está humeante.
Este coctel es bastante común y se consigue en la mayoría de bares y restaurantes, tanto de la ciudad como de fuera de ella, donde lo sirven como aperitivo. Un buen lugar para disfrutarlo es el hotel Sindamanoy, en la laguna de la Cocha.
Helados de paila

Estos helados tienen una preparación distinta a la de cualquier otro helado, pues se hacen de una manera totalmente artesanal, en la que en un recipiente de cobre se pone jugo de frutas y este, a su vez, está sobre una cama de hielo.
El recipiente se hace girar hasta que su contenido comienza a congelarse para obtener el helado. El resultado es un postre dulce y sabroso, que se consigue especialmente en el centro de la ciudad.
REDACCIÓN EL TIEMPO
INVITACIÓN DE OFICINA DE TURISMO-GOBERNACIÓN DE NARIÑO